Una historia de un nacatamal

¿Un título indudablemente extravagante, nacatamal?

A la primera lectura seguramente no tienes ni la menor idea de a que me puedo referir, pero te aseguro será una historia que te gustará mucho.

La historia del nacatamal.

Hace muchas lunas, con exactitud no recuerdo la fecha, tal vez fue hace unos cuatro años.

La historia es algo simple. Regresaba de hacer una diligencia con mi hermana, íbamos en una camioneta de la casa de mi madre, estando a unas cuadras de casa decidí pasar por el super mercado la colonia, ya que andaba antojado de comer nacatamal desde varios días atrás.

Al llegar y parquearme, le dije a mi hermana que ya venía que solo iba por un nacatamal.

Ella me dijo que, si podía comprar otro platillo que también venden en el mismo lugar que iba a comprar mi mentado nacatamal. Ademas agrego si al salir podíamos pasar por la farmacia que quedaba a unas cuatro cuadras.

Al entrar al super mercado, me dirigí a la zona donde uno puede comprar y degustar de la comida ya hecha.

Cuando se me acerco el señor que me atendería, preguntándome que ¿qué deseaba llevar?; le respondí, solicitándole lo del platillo de mi hermana y el único nacatamal que había.

Primeramente, facturo y empaco el pedido de mi hermana, luego, místicamente no recordaba el precio del nacatamal que yo deseaba tanto.

Dio inicio a la búsqueda del precio del nacatamal.

Tomo el paquete de fichas de precios que tienen a cercanía en casos que no recuerden un código o precio, lo busco minuciosamente en todo el paquete por varios minutos, una y otra vez.

Luego de un par de minutos, ofreciéndome disculpas por la demora, decidió empezar a preguntarle a otros colegas y supervisores del precio.

Todos respondían lo mismo, que se encontraba en el paquete.

En caso de no encontrarlo ahí, se dirigiera al paquete de otro de sus compañeros. Luego el se dirijío donde otros, pero tampoco encontró el precio en ningún otro paquete.

No se había confundido entre otros paquetes, inclusive, ni él ni nadie más podían aun recordar el precio del nacatamal.

Mientras pensaba por varios minutos, «me debería ir, pagar lo que me dieron y hay dejar el nacatamal, pero mejor no lo hare, talvez es una señal del de arriba». Encontraron el precio del nacatamal luego de casi treinta minutos o un poco más de espera.

Ya en sus manos, procedió a facturar el nacatamal ofreciéndome les disculpara por la demora y exclamando que eso no había pasado jamás.

Pague el pedido, mientras le respondía, «tranquilo amigo, talvez me acabas de salvar la vida«. El señor me quedo viendo extrañado y pensativo.

A pesar que yo no sea muy religioso, les he compartido esta historia por que debemos tener presentes siempre y a cada momento que hay alguien arriba que puede estar enviándonos señales.

He aprendido a leer muchas de estas, gracias a eso y a esas señales, es que soy quien soy y que tengo mi integridad física.

Ese día, al ver las noticias.

Bueno, la verdad no veo noticias, me aburren, aunque si debería verlas ya que muchas veces es bueno estar informado.

Retomando el tema, no me entere de nada trágico que pasara ese día en las noticias, pero, que sabemos si por salir un minuto antes, se hubiera hecho una noticia trágica de ese día.

No les digo que sean los más devotos, sin embargo, deben caminar cada segundo percibiendo si algo es una señal, ya que al día recibimos muchas, pero no las leemos.

He aprendido que los religiosos hablan de esas señales y no las leen, otros creen que con rezar cada mañana y cada noche están protegidos.

Debo decirles que no es así, rezar u orar no es malo. Al contrario, es bueno, a pesar que yo no lo haga muy seguido que digamos.

Hay que tener en cuenta que, las señales se miran con los ojos y escuchan con los oídos, así que, no inventen el agua helada que ni los más viejos tienen toda la sabiduría. Solo abran los ojos para poder ver lo que realmente tienen frente a ustedes.

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